Amos de las islas
A principios del siglo XVII los corsarios reorientan su política, dirigida ahora hacia su establecimiento en las Antillas Menores, y luego en las islas lo más cercanas posible a Tierra Firme, como Curazao y Aruba.
Estos enclaves son utilizados a modo de centros de espera y acecho de las naves que por allí transitan, pero el mayor interés se centra en la Flota de Tierra Firme que salía desde Cartagena con los tesoros tanto de particulares como del rey, remitidos a la Casa de Contratación.
La ocupación por los corsarios de algunas islas como Curazao, Bonaire y Jamaica incide notablemente en el comercio. En principio afecta las tradicionales rutas de navegación, modificando los circuitos mercantiles que Venezuela mantenía con las posesiones hispanas en el Caribe, Tierra Firme y Nueva España.
La inversión en armas y artillería para dichas naves hace que los empresarios navieros vean aumentar los costos del comercio marítimo. |